El Edificio
En la planta 19 de la Torre de Madrid, EL ÁTICO DE DANIELA firma el restyling integral de una vivienda habitual con una misión muy concreta: pasar del gris a una paleta con color, pero sin perder calma, creando un refugio doméstico frente al pulso incesante de Plaza de España.
El edificio, levantado en los años cincuenta como símbolo de modernidad y uno de los grandes hitos del skyline madrileño, aporta una condición irrepetible: vivir Madrid desde la altura, con una luz cambiante y unas vistas que recuerdan, a cada hora, dónde está la casa. El proyecto se apoya en esa idea: un interior que desconecta del ruido sin renunciar a la energía de la ciudad.
El Proyecto
La vivienda tiene un trazado muy singular: un largo pasillo con recovecos que articula el apartamento.
En lugar de “luchar” contra él, el estudio lo convierte en un recorrido emocional. La entrada original nos recibía a la izquierda con una fotografía icónica en sepia de las vistas del edificio en un Madrid de otra época; enfrente, creamos un mural con una tenue veneciana que transformaba al visitante en espectador. En el primer chaflán aparece la pieza clave: “Pies Cruzados”, obra de Fernando Calzada (edición limitada de obra original realizada a lápiz) reflejada en un gran espejo al que acompaña un puf descalzador diseñado por el estudio, como gesto íntimo que marca el cambio de ritmo al cruzar el umbral.
Todas las paredes de este eje se revisten con un mural degradado en tonos atardecer —casi desértico— que guía hacia las estancias luminosas del perímetro. Aquí nace una de las decisiones más personales del proyecto: al llegar por primera vez, el pasillo mostraba fotografías familiares y recuerdos de viajes. Se decidió proteger esa intimidad y convertirla en relato: lo más personal no está a la vista de cualquiera, solo se descubre al avanzar, como un privilegio reservado a quien recorre la casa.
Y es que esta vivienda es, sobre todo, un retrato de sus propietarios. La decoración integra recuerdos de Cuba, Vietnam, Japón o Tailandia, además de sus aficiones —arquitecturas icónicas construidas en Lego y piezas de origami— y una colección de arte que cose la historia del hogar. Destacan dos obras de Kristjana S. Williams, de la serie “Paterson Round the World”: ilustraciones exuberantes y minuciosas, con espíritu viajero, donde conviven animales, naturaleza, arquitectura y un imaginario casi onírico; piezas que aportan color, narrativa y alegría sin romper la serenidad del conjunto que protagonizan el espectacular salón, junto con la icónica lámpara Taccia de Flos. Todo con vistas 360º a la ciudad.
En la suite, el proyecto trabaja la serenidad desde la textura. Las paredes se visten con un papel efecto bamboo en beige de Coordonné, recorrido por discretos motivos geométricos en blanco, un telón calmado que hace brillar el cabecero diseñado por el estudio, en una composición de mostaza y azules, realizado con tejido de Manuel Canovas. Lo acompañan cojines de lino y un textil tipo chanel en tonos azules de James Malone, mientras que las caídas —una ligera chenilla color piedra— incorporan faldones de terciopelo mostaza, en diálogo directo con la butaca Roche Bobois de los propietarios. De nuevo, aparecen los guiños que hacen única esta casa: una Estatua de la Libertad en Lego frente a la ventana, un cuadro de origami en blanco y un pequeño coche de cerámica de colores traído de Cuba, como recuerdos que no se exhiben por acumulación, sino como acentos de identidad.
Entre los cambios funcionales, el más transformador fue rescatar una estancia oscura y desaprovechada —hasta entonces usada para teletrabajo e invitados— para convertirla en un despacho luminoso: cama abatible integrada, incremento notable de almacenaje a medida y una atmósfera más fresca y personal, pensada para trabajar a diario y recibir sin comprometer el orden. El resultado es una casa contemporánea, calmada y muy vivida: un refugio íntimo en altura, donde cada pieza cuenta algo y cada decisión busca lo mismo: bajar el volumen de la ciudad sin apagar su luz.
El Tránsito
El Descanso
El disfrute de compartir
El Trabajo y los Hobbies
Proyecto: El Ático de Daniela – Estudio
Fotografías: Esther del Castillo